La bacteriemia es la presencia de bacterias en la sangre. La bacteriemia neumocóccica ocurre cuando el neumococo llega al torrente sanguíneo desde la nasofaringe. El neumococo es el responsable del 60 al 85% de los casos de bacteriemia, diagnosticados en urgencias hospitalarias, principalmente en niños menores de 2 años. La presencia del neumococo en sangre o bacteriemia por neumococo es detectable en cerca del 20-25% de los pacientes con neumonía neumocóccica llegando hasta 50% en el caso de pacientes con compromiso marcado del sistema inmunológico (por ejemplo VIH-SIDA).
La bacteriemia ocurre cuando el neumococo llega al torrente sanguíneo
En la mayoría de los casos la bacteria se elimina rápidamente, pero a veces se desarrolla una infección grave que puede ser mortal porque empeora en forma rápida (llamada sepsis por neumococo). El término sepsis, pasó a ser sinónimo de síndrome de respuesta inflamatoria sistémica debida a una infección. Este síndrome se presenta con fiebre elevada o temperatura muy baja (hipotermia), aumento marcado de la frecuencia cardíaca y respiratoria, aumento de glóbulos blancos o marcada disminución de los mismos. Una vez que el neumococo llega a la sangre puede alcanzar órganos distantes e importantes como el cerebro (meningitis), los pulmones (neumonía), las articulaciones (artritis séptica), etc.
En los casos más severos la sepsis puede provocar shock séptico (cuando órganos como el cerebro, el corazón, los riñones, el hígado se ven comprometidos en su función por la infección ya generalizada) que puede ser mortal.
¿Cuál es el origen de la bacteriemia?
La bacteriemia o sepsis por neumococo puede acompañar la fase aguda de cualquiera de las enfermedades neumocóccicas (fundamentalmente neumonía o meningitis), o puede ser una infección primaria sobretodo en pacientes con un sistema de defensa deteriorado.
La bacteriemia o sepsis por neumococo puede acompañar la fase aguda de cualquiera de las enfermedades neumocóccicas (fundamentalmente neumonía o meningitis), o puede ser una infección primaria sobretodo en pacientes con un sistema de defensa deteriorado.