En niños mayores y adultos se presenta con fiebre elevada, dolor de cabeza intenso, vómitos en proyectil (vómitos de aparición brusca no precedidos por nauseas), somnolencia y confusión mental, molestias con la luz (fotofobia), rigidez en el cuello a la altura de la nuca y cansancio marcado. En los lactantes y más pequeños se puede presentar con irritabilidad, inquietud, somnolencia y rechazo del alimento, o convulsiones.
La fiebre elevada puede ser uno de los indicadores de este padecimiento
¿Cómo se desarrolla la meningitis?
La enfermedad puede desarrollarse rápidamente, por lo que es IMPORTANTE llevar al niño a evaluación dentro de las primeras 24 horas desde la aparición de los síntomas. La consulta RÁPIDA puede ser un factor en el pronóstico de la vida del niño o evitar que tenga secuelas como retraso psicomotor, convulsiones u otras complicaciones debidas a esta enfermedad. Además de ser una de las más frecuentes, la meningitis por neumococo es también la más grave por las dificultades que presenta su tratamiento debido a la resistencia a antibióticos contra esta bacteria.
¿CUÁLES SON LAS MEDIDAS A TENER EN CUENTA SOBRE LA MENINGITIS?
Acudir a una sala de urgencias si sospecha meningitis en un niño pequeño que tenga los siguientes síntomas:
Fiebre persistente e inexplicable
Dificultades de alimentación o rechazo a la misma
Irritabilidad, inquietud, llanto persistente
Convulsiones